El pasado 26 de diciembre el Aeropuerto Internacional Rosario (AIR) celebró la inauguración de su nueva pista y la puesta en marcha del flamante edificio destinado a arribos y embarques internacionales. El desarrollo de la terminal no solo permite una mejora sustancial en la conectividad de la ciudad, sino que suma otro importante paso para la consolidación de una zona de alto potencial comercial, de servicios e inmobiliario. Hacia esa lado de la ciudad, que comprende los barrios Fisherton y Aldea, llegan nuevas inversiones que convivirán con otras ya hechas, creando uno de los polos de fuerte crecimiento. En este informe, Negocios de La Capital hace un punteo de lo que viene y lo que vendrá.
En materia de comercio y servicios, Fisherton Plaza es uno de los grandes puntales del desarrollo. Ubicado a escasos metros del aeropuerto, el shopping dirigido por Guillermo Nudenberg cuenta con una estructura que combina tiendas con gastronomía, supermercado, servicios de salud y oficinas corporativas. “Empezamos a pensar en esto en 2010, hace 16 años. Claramente la zona no era lo que es hoy. Detectamos que había una falta de oferta de bienes y servicios, pero también pensamos que la ciudad crece hacia este lado. Apostamos por un desarrollo a futuro y el tiempo nos dio la razón”, relata el empresario. Actualmente, el complejo se encuentra en plena ampliación, con vistas a sumar unas 80 oficinas, 300 cocheras y unos 3.000 metros cuadrados más en espacios comerciales.
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Fisherton Plaza fue pionera al invertir en esa zona.
Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
Dentro de los desembarcos fuertes en la zona, lo que se viene es Paséa, un complejo de usos múltiples respaldado por la alianza entre la constructora rosarina Pellegrinet, liderada por Néstor Pellegrinet, Edeca y GM Real Estate, que ya pide pista para el inicio de obras. Según Juan Pfeifer, arquitecto del estudio PFZ que lleva el proyecto, se trata de una construcción de unos 45.000 metros cuadrados aproximadamente, emplazada sobre un terreno estratégico de unos 17.000 metros cuadrados, lindero a los hangares del AIR. Allí, sumará cocheras, hotelería, tiendas comerciales, gastronomía, servicios de salud y recreación. “La idea es que a mediados o finales de 2029 se pueda inaugurar la primera etapa”, adelanta Pfeifer.
Mientras tanto, el corredor Eva Perón, una de las principales vías de acceso hacia el AIR, sigue sumando complejos residenciales. La oferta es variada y muy interesante. Y tiene a grandes desarrolladores detrás.
Los detalles de Paséa
Como decíamos, en sintonía con el afianzamiento del entorno aeroportuario, Paséa se proyecta como uno de los desarrollos de mayor escala y complejidad del noroeste rosarino, repartido entre los municipios de Rosario y Funes. Su propuesta se basa en un esquema de usos mixtos que apunta a concentrar servicios y actividades en un único nodo urbano.
“Lo más importante a destacar es la idea de un desarrollo de usos mixtos. A todo el entorno habitacional le falta eso. Todo está anclado en la actividad principal que es la comercial, de entretenimiento y gastronomía, que se desarrolla en la planta baja”, explicó el arquitecto Pfeifer. Según detalló, los locales se proyectan bajo un esquema modular, adaptable a distintas superficies, lo que permitirá alcanzar unas 60 operaciones comerciales en total, en complemento con el open mall vecino.
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Juan Pfeifer (primero a la derecha) junto a su grupo de trabajo en el Estudio PFZ.
Foto gentileza Estudio PFZ.
La obra se ejecutará en etapas. “Es un desarrollo de plazo medio: la primera fase, que incluirá la planta baja comercial, parte de las oficinas y el hotel, podría inaugurarse hacia mediados o fines de 2029”, anticipó Pfeifer. Para el arquitecto, el proyecto responde a una demanda creciente del área: “Los barrios cerrados no resuelven la vida diaria. Este tipo de emprendimientos reduce traslados, acerca servicios y se integra mejor al modo de vida que hoy busca la gente que se mudó a la periferia”.
El noroeste como lugar para vivir
Otro de los vectores que explica la reconfiguración de esta parte de la ciudad es el avance de desarrollos inmobiliarios sobre el corredor de Avenida Eva Perón y la sostenida expansión poblacional de Funes. En el tramo entre Wilde y el Arroyo Ludueña, se concentran cinco proyectos de media altura que combinan residencias, locales comerciales y oficinas.
Particularmente, en el tramo entre Wilde y el Arroyo Ludueña se encuentran: Único Golf de la firma Autocrédito, (que comprende 180 departamentos y locales con vista al Rosario Golf Club), Abra Fisherton de Obring (200 unidades residenciales con amenidades), Fisherton Soul de Edeca (20 unidades en altura), Viso de Sinergia (65 unidades, oficinas y locales), y Pradea de G70 (Residencias y unas 30 oficinas).
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Abra Fisherton, el desarrollo de Obring.
Foto gentileza Obring
La dinámica responde a un cambio en las preferencias habitacionales posteriores a la pandemia. Existe un segmento poblacional que no desea dejar Rosario definitivamente y opta por barrios que ofrezcan un equilibrio entre conectividad, servicios cercanos y un entorno más calmo que el centro de la ciudad.
Lo nuevo que llega a Fisherton Plaza
Fisherton Plaza apostó por la zona cuando todavía el desarrollo comercial era incipiente, y hoy busca capitalizar el nuevo escenario. El shopping transita actualmente una etapa de expansión que se desplegará de manera progresiva a lo largo de 2026.
Según explicó Nudenberg el plan contempla el desarrollo de cuatro nuevos módulos que ampliarán de forma significativa la superficie destinada a oficinas, estacionamiento y locales comerciales. La primera etapa ya se encuentra en marcha, con la construcción de un edificio que incorporará terrazas, rooftops y nuevos espacios gastronómicos.
Entre marzo y abril comenzará la obra del segundo edificio, que funcionará como un nuevo ingreso al shopping, mientras que hacia mediados de año está previsto el inicio de un desarrollo exclusivo de cocheras, ubicado en el sector posterior del predio. Mientras que hacia finales de 2026 se proyecta el inicio de un cuarto edificio, emplazado entre el sanatorio y el supermercado, que incluirá una ampliación del centro de salud y nuevos locales. En conjunto, la expansión permitirá sumar entre 3.000 y 3.500 metros cuadrados adicionales de superficie comercial con espacios flexibles y modulables.
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Cuanta más gente vive en Aldea, Fisherton y Funes, más servicios se requieren.
Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
Los desafíos del aeropuerto, un jugador central en la zona
No obstante, todo este crecimiento en los alrededores debe corresponderse con el desarrollo puertas adentro del AIR, no solo en su pista y en sus frecuencias de vuelos, sino en sus prestaciones de servicios. “Actualmente, queda todavía alguna vacancia, pero en lo que estamos trabajando es en optimizar el espacio físico y en aggiornarnos a la nueva terminal. Si pensamos que vamos a tener cincuenta vuelos comerciales, con un solo bar no nos va a alcanzar. Estamos pensando en sumar islas y, sobre todo, en cambiar de lugar algunas oficinas que no requieren visibilidad ni trato con el pasajero, para dar espacio a rubros que se necesiten”, explica Pío Drovetta, gerente del aeropuerto.
Agrega además que actualmente pasan por el AIR unos 400.000 pasajeros por año. Sin embargo, estima que con la nueva terminal ya funcionando, esa cantidad aumente de forma progresiva a partir de 2026, hasta alcanzar un ideal de entre 4 y 5 millones anuales. Además, el director afirmó: “El objetivo es posicionar al aeropuerto de Rosario como un hub logístico regional. Podemos abarcar unos 250 kilómetros a la redonda. Hay mucha potencialidad en cuanto a nuevas conectividades y en que la gente venga a utilizar nuestros servicios”.
Mientras tanto, ya están en marcha las obras para ampliar el estacionamiento, agregar uno techado y mejorar el acceso por Avenida Jorge Newbery. Alternativas que se retroalimentan con el entorno, consolidando el desarrollo urbanístico y comercial de la zona.
Con todo, el foco de AIR ahora se desplaza hacia la ampliación de servicios, la mejora de las prestaciones comerciales y un ambicioso plan de crecimiento en tráfico de pasajeros y carga. “El objetivo es neta y claramente posicionar al aeropuerto de Rosario como un hub logístico regional”, resume Drovetta. La apuesta se apoya, en primer lugar, en la infraestructura. La pista fue reconstruida a nuevo, con 3.000 metros de largo por 60 de ancho, cabeceras de hormigón y un cuerpo central con tres capas de asfalto, nuevo balizamiento y estándares que permiten operar con mayor seguridad y regularidad. A eso se sumó la inauguración de la nueva terminal, lo que habilitó mangas, nuevas cintas de equipaje y espacios de embarque acordes a la demanda actual.
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La reapertura del aeropuerto es clave en la zona. Trae turistas que consumen los servicios dispuestos.
Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
El impacto fue inmediato. “Pasamos de tener unas 15 frecuencias internacionales semanales a alrededor de 50, y seguimos sumando”, señala. Además, comenta que la actividad nocturna, casi inexistente años atrás, hoy es una postal habitual, con múltiples arribos y partidas en simultáneo. La nueva pista posicionó al AIR como aeropuerto alternativo de Ezeiza, Aeroparque y Córdoba. “Esto tiene su importancia en lo económico, en la potencialidad que das al aeropuerto y en la captación de nuevas rutas aéreas”, explica.
Otro punto clave es el transporte de cargas: “Las aeronaves no solo traen pasajeros: en sus bodegas pueden transportar hasta 3.000 kilos de carga. Estamos hablando de carne congelada del Swift, pacú congelado de Resistencia, autopartes o productos bioquímicos, con reducciones de costos logísticos de hasta el 50%”, destaca Drovetta.
Una tormenta perfecta de inversión inmobiliaria, expansión demográfica y desarrollo comercial se configura junto a la renovación del AIR para conformar una zona de alto potencial en lo que es crecimiento urbanístico. La conjunción de obra pública y privada para apuntalar las nuevas dinámicas de consumo y movilidad también juega un rol importante para la consolidación de lo que supo ser un área periférica.
