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jueves, enero 22, 2026

Una casa que baja un cambio: cómo encontrar alivio sin vivir con el aire prendido

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Pequeños gestos, texturas y decisiones cotidianas ayudan a que el cuerpo (y la cabeza) se relajen y descansen.

En los días de temperaturas altas, la sensación térmica no se juega solo en los grados que marca el termómetro. La luz, los colores y hasta el ruido influyen en cómo se vive el calor dentro de casa. Ambientes sobrecargados, luces blancas intensas o telas pesadas pueden volver más denso un espacio que debería invitar a aflojar.

La casa, un refugio

Una de las claves está en apostar por materiales livianos y naturales. Cortinas claras, textiles de algodón o lino y superficies despejadas permiten que el aire circule mejor y que la vista descanse. Menos objetos a la vista también ayuda a generar una sensación de frescura y orden que se agradece cuando el calor agota.

La iluminación también juega su partido. Durante el día, aprovechar al máximo la luz natural y, por la noche, cambiar focos fríos por luces cálidas y bajas puede transformar por completo el clima del hogar. Lámparas de mesa, veladores o guirnaldas suaves ayudan a crear una atmósfera más relajada, ideal para cuando el cuerpo pide pausa.

Por otra parte, bajar un cambio en casa también tiene que ver con los rituales. Ventilar temprano, cerrar persianas en las horas de mayor intensidad, elegir aromas frescos o simplemente apagar pantallas por un rato son gestos simples que suman bienestar. Convertir el hogar en un verdadero refugio es completamente posible.

SFA

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