Si imaginamos materias clave dentro de la pesca deportiva, entender a la lisa es, sin dudas, una de las más difíciles. Quien logra descifrarla se gana la admiración del resto. Sus seguidores saben que enfrentan a un pez enigmático e imprevisible, capaz de generar grandes satisfacciones o provocar auténticos berrinches en jornadas interminables bajo el sol, entre tábanos, barro y silencios absolutos, donde el pescador parece una estatua viviente intentando no espantarla.
A diferencia de la pasada temporada, marcada por bajos niveles hídricos, este ciclo comenzó con ríos, canales y arroyos desbordados. Sin embargo, de manera tan inexplicable como abrupta, esa abundancia se diluyó y el cierre del verano encuentra a muchos cursos de agua con condiciones complicadas. Aun así, hay escenarios que siguen cumpliendo y merecen una visita.
Mar Chiquita
Siempre es uno de los puntos sobresalientes del calendario lisero. La albufera rara vez falla y suele pagar incluso bien entrado el otoño. Tras un inicio irregular, condicionado por el clima, el panorama cambió en las últimas semanas gracias al ingreso de agua de mar impulsado por el viento y al sostenido aumento de la temperatura.
La clave está en buscar sectores con buen nivel de agua y limpios, sin exceso de sedimento ni turbidez. El menor aporte de agua dulce también juega a favor. Todo indica que los más experimentados aún tienen varias jornadas por delante.
Río Salado
De origen marino, la lisa se adapta muy bien al agua dulce, desarrollándose en ríos, canales y lagunas del sudeste bonaerense, donde alcanza portes destacados. El Salado es uno de los grandes escenarios, aunque esta temporada muestra altibajos.
Aguas arriba, en sectores como Roque Pérez, el arranque fue muy bueno, pero la baja hídrica complicó el presente. Aguas abajo, desde General Belgrano hasta la desembocadura, hay chances, aunque no está siendo una temporada sobresaliente.
Canal 9
Destino lisero por excelencia, este aliviador de aguas bonaerenses entrega capturas en todo su curso que tras estar varias semanas desbordados luce bajo. Paga la zona de la RN 11, en clásicos pesqueros como La Plantación o el Monte de los Corderos. Hay que buscarla y tener suerte de que tenga ganas de comer y lograr evitar la cantidad increíble que hay de descarnadores, algo que se repite, tras la crecida primaveral, en todos los cursos de agua bonaerenses. El éxito dependerá de su nivel que bajó mucho, aunque el cierre de una compuerta en Dolores evitó un mal mayor.
Canal 1
Durante la temporada entregó algunas capturas tanto aguas arriba, cerca del Puente de Navas, como en la zona de la ruta 11 hacia la desembocadura. Con la bajante, la actividad se concentró en este último sector.
También aparecen chances en Azpiro y el Canal Guido al Mar, siempre cerca de la 11.
Arroyo Las Flores
El tramo final del verano lo encuentra muy bajo, con sectores donde casi se ven las piedras. El agua está detenida y verdosa. Hay algo de pesca de carpas y bagres, pero la lisa se vuelve cada vez más esquiva en un arroyo que rindió bien a fines de 2025 y comienzos de 2026, especialmente en el pescadero Yorio y el pasaje Las Carretas.
Río Quequén Salado
Divide a Reta (Tres Arroyos) de Marisol (Coronel Dorrego). El ámbito nos ofrece distintos puntos para realizar la pesca de lisas, tomando como base la Cueva del Tigre y, desde allí, recorrer las inmediaciones del río Quequén, hasta alcanzar la desembocadura. Se usan aparejos de flote de tres boyas verde limón o blancas, modalidad que entregó buenos piques.
Las carnadas más rendidoras siguen siendo la lombriz colorada, el peceto teñido de rojo y la clásica panza de lisa. Es una opción que debería seguir rindiendo algunas semanas más.
Río Quequén Grande
En el tramo de Necochea, es uno de los escenarios más difíciles. Se observa mucha cantidad de lisas, pero cuesta hacerlas comer. Aquí, la diferencia la marcan los pescadores locales, conocedores de cada recodo del río.
Lagunas Altos Verdes y La Boca
En el partido de Pila, se trata de dos escenarios que si las condiciones están dadas, es decir, con poco viento y buena temperatura, entre otras variables, la chance está. Hay mucha lisa, con capturas de calidad. El guía Toffani nos deleitó toda la temporada con buenos ejemplares en un ámbito como La Boca, en el que alterna con excelentes faenas con el flecha de plata.
Laguna Indio Muerto
Tras un arranque excelente a fines del año pasado, cuando la laguna se normalizó luego de una gran crecida, la bajante complicó el panorama. Embarcados todavía se puede intentar, pero ya no está el rinde de semanas atrás. Un repunte de lluvias sería clave para este ámbito que depende exclusivamente de las precipitaciones.
La lisa es así: caprichosa, imprevisible y desafiante. Con febrero entrando en su tramo final y la posibilidad de nuevas lluvias, no sería extraño que algunos ámbitos revivan y regalen las últimas grandes alegrías de la temporada.
Habrá pescadores atentos, esperando ese momento justo para despedir un ciclo que, según el escenario, deja más sombras que luces… pero siempre con la ilusión intacta.
