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domingo, febrero 15, 2026

Los jardines de infantes fusionan salas y extienden horarios para hacer frente a la caída de la natalidad

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La caída de la natalidad, el descenso de la cantidad de hijos por familia y la competencia que plantean los colegios privados obligó a los jardines de infantes a aggiornarse e implementar nuevas estrategias. Al menos ese es el camino que emprenderán este año varios establecimientos de Rosario que ya empezaron a fusionar salas, extender horarios o mantener la inscripción abierta todo el año para hacer frente a la reducción de niños, sobre todo en las salas de tres y cuatro años. Mientras tanto, piden que se contemple su oferta dentro del sistema de educación oficial, lo que les permitiría acceder a subsidios para sostener los sueldos docentes.

Los jardines maternales son instituciones pensadas para recibir a los niños desde los 45 días hasta los cuatro años de edad. O al menos, así lo hacían hasta hace algunos años cuando no todos las escuelas, públicas o privadas, contaban con salas de tres o cuatro años.

Sin embargo, en los últimos tiempos, la matrícula de los jardines empezó a decrecer. «El número de alumnos empezó a descender hace tiempo, pero este año se siente particularmente», señala la presidenta de la Asociación de Jardines Particulares (AJP) de Rosario, Marcia Di Santo.

La asociación nuclea a los titulares de unas 160 instituciones del departamento Rosario y fue una de las que empujó la sanción en el Concejo Municipal de la ordenanza de agosto pasado que, dentro del municipio, considera a los jardines de infantes como establecimientos educativos.

Y la preocupación por la baja de la matrícula, asegura Di Santo, es un sentimiento compartido por la mayoría de los dueños de jardines. «Hay un tema real que es la baja de la natalidad, pero también los colegios privados que antes tenían sólo salas de cuatro y cinco años ahora abren divisiones para niños de tres o dos años«.

La realidad, agrega, «se nota más en el centro de la ciudad, porque hay más jardines maternales, pero también en los barrios se está empezando a ver una merma importante de niños».

Para hacer frente a la baja de inscripciones, los maternales apelan a distintas estrategias: ser lo más profesionales posible y ofrecer actividades innovadoras, flexibilizar los horarios para poder acompañar los tiempos de trabajo de las familias o fusionar las salas de los alumnos más grandes.

De acuerdo a la ordenanza que establece las condiciones de funcionamiento de los jardines, las salas de 0 a 1 año tienen que contar con una docente cada seis niños; las de uno a dos, con una docente cada diez; las de dos a tres, con un responsable cada quince niños y de 3 a 4 se prevé que una docente puede estar a cargo de 20 niños.

Sin embargo, destaca Di Santo, «es raro que en las salas más grandes se llegue a contar con 15 alumnos, este año los promedios no pasan de 8 a 9 niños«, lo que tiene sus consecuencias en el pago de salarios, alquileres, servicios, seguros y contratos de emergencias médicas, todos requisitos que tienen los jardines para funcionar.

Los jardines maternales se mantienen exclusivamente con el pago de las cuotas que hacen las familias de los niños. Si bien estas varían según la oferta, el tamaño de la institución y el barrio donde se encuentre, las cuotas arrancan desde 150 mil pesos por mes y pueden llegar hasta los 300 mil, siempre por tres horas.

Un gran cambio demográfico

A fin de 2024 en Rosario se registraron casi 16 mil nacimientos, un 8,7 % menos que el año anterior. Un número que expuso una transformación profunda y sostenida en la dinámica demográfica de la ciudad. El número de nacimientos de mujeres residentes en Rosario (9.607) fue el más bajo de la última década y creció la edad promedio de las madres, ubicándose en 29,4 años.

>> Leer más: Baja natalidad y alta esperanza de vida: claves para pensar la Rosario del futuro

Estos datos, caída de la natalidad y postergación de la maternidad, se registran en todo el país e impactan directamente en el sistema educativo. De acuerdo a un informe de la ONG Argentinos por la Educación, se espera que en los próximos años ingrese un 31 % menos de estudiantes al nivel inicial de las escuelas.

De acuerdo al trabajo, en las 24 jurisdicciones del país cayó la cantidad de nacimientos entre 2014 y 2022. Las mayores bajas fueron en Tierra del Fuego (-49 %), Jujuy (-44 %) y Caba (-44 %). Por otro lado, las menores caídas se dieron en Chaco (-21%), Santa Fe (-28 %) y Misiones (-29 %).

Instituciones de cuidados

«Los jardines maternales somos instituciones de cuidado que cumplimos un servicio muy importante para las familias. Somos lugares de crianza y de educación para muchos niños que pueden llegar a pasar más de ocho horas en un jardín, rodeados de un entorno social de aprendizaje, que lo contiene y colabora con su crecimiento», destaca Di Santo y asegura que desde hace varios años están reclamando ser considerados dentro del sistema formal y poder acceder a subsidios, tal como lo hacen los colegios privados.

>>Leer más: Por la baja de la natalidad, el nivel inicial tiene cada vez menos alumnos

Vanina Fuse es la directora de Estación Niñez, una institución educativa de zona norte, y lleva más de 20 años trabajando en jardines maternales. «Actualmente, estamos compitiendo con los colegios privados que si bien brindan una oferta pedagógica similar, para la economía familiar resultan mucho más atractivos porque reciben subsidios del Estado«, apunta.

Según estima la docente, este 2026 comenzarán las clases con un 30 % menos de matrícula que años anteriores. «Más allá de la baja de la natalidad que se siente un montón, hay otros factores que también influyen como la oferta de salas de nivel inicial en los colegios a una edad cada vez más temprana. Y también abrieron muchos talleres pedagógicos y lúdicos que empiezan a ofrecerse como alternativa al jardín maternal, cobrando una cuota menor porque no cumplen con todos los requisitos que se exigen a los jardines», señala.

La crisis económica que atraviesan las familias, apunta, también es un factor importante. «Las cuotas de los jardines pueden resultar elevadas si se comparan con los bajos salarios que perciben los trabajadores. Por eso, hay mamás o papás que prefieren quedarse en casa antes que mandar a sus hijos a un jardín», apunta Fuse y destaca que eso se nota sobre todo en las salas del turno tarde, donde la merma de niños inscriptos es aún más baja y hay casos de jardines que directamente no abren en el turno tarde.

Cambio de estrategias

«Hay muchos jardines que están viendo una descenso de la matrícula este año, lo que estimamos tiene que ver con la baja de la natalidad, pero también con una realidad económica«, asegura Emanuel Parucci, titular del jardín Dominó, un establecimiento con más de 30 años de historia y dos sedes en el centro de la ciudad.

La inscripción al jardín comenzó a fines del año pasado y ya están a quince cupos de completarla. «Una de las estrategias que implementamos es tener la inscripción abierta durante todo el año porque las realidades de las familias cambian y los niños se pueden sumar a mitad de año. Así que dejamos de anotar niños cuando tenemos el cupo lleno», apunta y destaca que innovar en la propuesta pedagógica es otra de las estrategias que ponen en marcha los maternales.

«La manera de llevar adelante la educación de los niños es totalmente diferente a las escuelas. La atención es más personalizada para cada uno de los niños, en las escuelas los logros se miden en objetivos, nosotros vamos acompañando el avance de cada uno de los chicos y acompañándolos en ese camino», afirma.

También se ofrece un horario extendido «para que las familias donde ambos padres trabajan tengan el apoyo de la institución».

Lo más importante, dice, es que los padres conozcan y sepan que el jardín es una de las mejores opciones que tienen para cuidar a sus hijos cuando van a trabajar. «Antes se contaba con la colaboración de los abuelos o de una niñera, pero ahora las familias son más conscientes de que el jardín es un lugar que fomenta el desarrollo de su hijo, un lugar seguro y confiable donde los niños pueden estar«, concluye.

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