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jueves, marzo 5, 2026

«La novia!», de Maggie Gyllenhaal, es una película fascinante y desprejuiciada

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En tiempos en los que ser original en Hollywood es casi como salirse del molde, lo que ha hecho Maggie Gyllenhaal con ¡La novia! sería, entonces, extraordinario.

Y extra ordinario también. Pero no vamos a ponernos en puritanos o pacatos.

¡La novia!, así con signos de admiración, retoma o reimagina la película La novia de Frankenstein, un clásico de 1935, de James Whale, quien había dirigido en 1931 Frankenstein. Y lo que ha hecho Gyllenhaal ya desde su guion es tan fascinante en primera medida, como desprejuiciado. Así como Elsa Lanchester en La novia de Frankenstein era el personaje del título y también Mary Shelley, la autora de la novela, Gyllenhaal decidió que ambos personajes aparecieran, también interpretados por una misma actriz, Jessie Buckley.

Sí, Jessie Buckley ahora está en boca de todos por Hamnet, la enormidad de premios que viene coleccionando que ya no le entran en su casa en Norfolk, Inglaterra, y su seguro triunfo en los Oscar. En ¡La novia! entrega otra actuación descomunal, y se diría que la película no sería lo que es si La novia (y Mary Shelley) no fueran ella.

Comedia negra, negrísima, con Jessie Buckley y Christian Bale

¡La novia! es una comedia negra, negrísima, bastante violenta y que puede abrir algún que otro escándalo, y no solo porque imagine a Mary Shelley como un fantasma que destila rencor y furia, y que busca un cuerpo donde corporizarse.

No tiene que ser el de un monstruo, pero termina siendo el de Ida (Buckley), una joven que frecuenta el bar de un mafioso en la Chicago de los años ‘20 y ‘30. No se imaginan las cosas que dirá Ida poseída por Shelley: otra que Regan en El exorcista. Sí pueden imaginar que el Sr. Lupino, el mafioso, la quiera eliminada.

Y ahí entra Frank, o Frankenstein, yendo a ver a la científica doctora Euphronious (Annette Bening), pidiéndole lo mismo que el personaje de Amarcord: una mujer. Y así desentierran a Ida, que cuando vuelva a la vida tendrá el peinado como ya le conocíamos en La novia de Frankenstein, y con la pintura negra de los labios negros corridos.

Siniestra, La novia y Frank salen a la calle a hacer de las suyas.

Si quieren saber qué hacen, van a tener que pagar la entrada.

La diferencia con el elegante «Frankenstein» de Del Toro

Con un Frankenstein tan cercano, el mucho más elegante de Guillermo del Toro, las comparaciones pueden resultar sencillas, pero esta película no tiene nada que ver con la visión romántica del director de La forma del agua. Ni Jacob Elordi tiene nada que ver con el Monstruo que personifica Christian Bale, que no se oculta tras el maquillaje, sino que muestra sus costuras y sus vísceras a quien desee verlas.

Tenía que haber policías detrás del dúo tremendo, y los personifican Peter Sarsgaard, pareja de la directora en la vida real, y Penélope Cruz. Y el actor al que la pareja ve y vuelve a ver en el cine, con fascinación, no es otro que Jake Gyllenhaal a lo galán de los años ‘30.

Sarsgaard y Buckley vuelven a trabajar dirigidos por Gyllenhaal tras La hija oscura. Y está claro, clarísimo que se entregaron a lo que les pidió.

Es que ¡La novia! es una película que desconcierta casi en todo momento, y desde que comienza. Uno nunca sabe para dónde rumbearán Frank y su enamorada, ni tampoco la historia.

¿No es eso, acaso, una buena noticia en un cine anquilosado, atrofiado y pasteurizado?

“¡La novia!”

Buena

Drama / Ciencia ficción. Estados Unidos, 2026. Título original: “¡The Bride!”. 126’, SAM 16. De: Maggie Gyllenhaal. Con: Jessie Buckley, Christian Bale, Jake Gyllenhaal, Annette Bening, Peter Sarsgaard, Penélope Cruz. Salas: IMAX, Cinemark Palermo, Abasto y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Houssay y Pilar, Showcase Belgrano, Quilmes y Rosario.

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