Este 24 de marzo, en el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, el nombre e imagen de Omar Leopoldo Enrico, serán difundidos por primera vez junto al de las personas desaparecidas durante la dictadura, en la provincia de Santa Fe. Omar, oriundo de San Jerónimo Norte, desapareció a comienzos del ‘76, mientras cumplía el servicio militar obligatorio en el Comando de Artillería 121, de la capital provincial.
Durante los meses posteriores a su desaparición, la familia de Omar intentó recopilar información sobre lo que le había sucedido al conscripto, pero tantas preguntas fueron convenientemente aplacadas por un teniente coronel, “amigo” de la familia.
Fue así que, durante décadas, su desaparición quedó silenciada bajo la versión de una supuesta “deserción”. La suerte de Omar parecía haber quedado sellada.
Una duda disparadora
Pasados más de 40 años, la hija de un primo hermano, sintió que algo en la historia del pariente desaparecido durante el servicio militar no cerraba y que quizás, podría tratarse de una víctima del aparato represivo estatal.
Al respecto La Capital dialogó con Norma Enrico, quien actualmente reside en Santo Tomé y relató cómo llegó a la conclusión de que el primo hermano de su padre es un desaparecido más.
“En muchas reuniones familiares a lo largo de los años, escuché a mi papá contar que tenía un primo que desapareció cumpliendo el servicio militar”, comenzó Norma su relato. “Nunca le di demasiada importancia porque mi papá era del ‘41 y supuse que el primo sería de la misma edad, por lo que no lo relacioné con la dictadura”, acotó.
Pero el bichito de saber qué había pasado con el tío perdido comenzó a picarle un 24 de marzo allá por 2017, cuando Norma estaba recorriendo una feria en Santo Tomé y había una muestra sobre rostros de soldados desaparecidos en dictadura.
“Estaba mirando la muestra y me acerqué a una de las personas de la organización, que era el director de la Secretaría de Derechos Humanos y al pasar le comenté que en mi familia había una persona que desapareció siendo conscripto. El me animó a indagar más sobre el asunto”, destacó la mujer.
Norma comenzó la tarea de atar los cabos sueltos, conseguir información más precisa sobre el cómo y el cuándo y llegar a la conclusión de que era factible que Omar Enrico fuera otra víctima del terrorismo de Estado, en el contexto de la última dictadura.
La historia no contada
“Comencé preguntándole a mi papá sobre su primo, qué edad tenía, en qué año había desaparecido y con el pretexto de ‘juntar a la familia’ viajé con él hasta San Carlos Centro para visitar a Rita, la única hermana de Omar que queda viva”, continuó su relato.
“Al principio ella no quería hablar pero con el tiempo se fue animando y me contó que Omar era una persona muy tímida, muy reservada y que nunca supieron que tuviera algún tipo de militancia política. Sólo había hecho la escuela primaria y luego comenzó a trabajar en una mosaiquería del pueblo”, dijo Norma.
Después a Omar le tocó hacer el servicio militar y fue a parar al Comando de Artillería 121, en Santa Fe, gracias a las gestiones de un militar amigo del esposo de Rita, “el teniente coronel Oscar Luis García”, contó.
El vínculo entre el cuñado de Omar Enrico y el militar había surgido porque años antes, el esposo de Rita Enrico había trabajado como chofer para García y a modo de favor, éste había propiciado que Omar hiciera el servicio militar en un lugar cercano a San Jerónimo Norte.
La versión del “desertor”
Pero este militar también fue clave al momento de impedir que la familia se movilizara para tratar de encontrar al conscripto “desertor”.
En febrero de 1976 había llegado al pueblo una circular del Ejército intentando dar con el paradero de Enrico quien no se había vuelto a presentar en el cuartel luego de un supuesto franco y que, por esa circunstancia, era considerado como desertor.
Al no tener noticias, Rita y su madre viajaron en varias oportunidades a Santa Fe para preguntar si había alguna información al respecto. Esta actitud hizo que García hablara con el esposo de Rita.
En esa charla el militar habría dejado entrever que Enrico estaba muerto porque aparentemente había sido encontrado con documentación y planos del Comando de Artillería. También mencionó que el conscripto habría sido enterrado en el predio de Campo San Pedro, a unos 50 kilómetros de Santa Fe.
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Probablemente García fue lo suficientemente “persuasivo” como para que la familia dejara de indagar y se quedara con el relato del “conscripto desertor”. Además, la familia comenzó a decir que no siguieron averiguando para “no comprometer al militar que los había ayudado en su momento” y el tema no se tocaba.
Con toda esta información, Norma se dirigió a la Fiscalía del Foro Federal a radicar una denuncia formal, acompañada y asesorada por personas ligadas a organizaciones de familiares de desaparecidos. “Ahí se abrió una causa y el 19 de julio de 2023 se tramitó la defunción de Omar” ya que hasta entonces Enrico seguía apareciendo en los padrones e incluso, se constató que alguien había votado en su nombre unos años antes.
“Desde ese momento se tramitó la ausencia por presunción de fallecimiento por desaparición forzada”, explicó Norma. El trámite judicial derivó en un pedido de documentación a la comisaría de San Jerónimo Norte. Ahí fue cuando apareció en el libro de guardias de febrero de 1976 que el 19 de ese mes, llegó la circular del Ejército pidiendo que se ubicara a Enrico.
“Ese es el dato que tenemos sobre el momento de la desaparición que fue unos días antes del golpe. También supimos que ese ‘amigo militar’ que ya falleció, era el jefe de Inteligencia del Comando y que aparece denunciado en varias causas judiciales relacionadas”.
El testimonio que no fue
Con el objetivo de lograr el testimonio de personas que hayan estado realizando el servicio militar en el momento y lugar en que desapareció Enrico, se difundió la búsqueda. Así apareció un hombre brindando datos llamativos. “Me llamaba y escribía. Describió muchas situaciones e incluso dijo que tiraban los cuerpos al arroyo Colastiné o que en el terraplén de la cabecera del puente carretero había gente enterrada. Sin embargo, cuando la Justicia lo llamó a declarar él lo negó todo. Luego me dijo que fue por miedo a represalias, como le había pasado a Julio López”, mencionó Norma.
Por otra parte, Rita que es la única familiar directa de Omar con vida, accedió a dar sangre para incluir su ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos a fin de esperar que en un futuro, se puedan localizar e identificar sus restos.
“Es muy importante que Rita haya accedido a dejar su material genético a disposición. Es muy difícil que algún día encontremos los restos de Omar, pero no perdemos las esperanzas. Este 24 estaré presente en la marcha donde por primera vez se leerá su nombre y se mostrará su imagen. Eso me emociona. Agradezco a todas las personas y organizaciones que me acompañan a mí y a mi familia en la búsqueda de la verdad”, finalizó.
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