El equipo rosarino ha mostrado una evolución positiva en las últimas presentaciones, recuperando aspectos fundamentales del juego colectivo.
Tras un período marcado por dificultades institucionales y deportivas, Newell’s Old Boys ha comenzado a mostrar señales de recuperación en el plano futbolístico. En las últimas cuatro presentaciones, el equipo ha exhibido un funcionamiento más sólido y competitivo, aunque persisten desafíos por superar.
Un factor destacado en esta etapa ha sido la llegada de Frank Darío Kudelka al banco suplente. El entrenador ha logrado transmitir conceptos básicos del juego en un corto plazo, devolviendo confianza al plantel. La incorporación del jugador Walter Mazzanti, sugerida por el técnico, ha sido parte de este proceso.
El partido disputado el pasado viernes ante Unión en la ciudad de Santa Fe reflejó tanto los avances como las limitaciones actuales del equipo. Se observó una actitud y entrega que habían estado ausentes, con un colectivo más compacto y solidario en la cancha.
Si bien la llegada de futbolistas de mayor jerarquía podría facilitar el rendimiento, el trabajo actual demuestra que con una idea clara de juego y un grupo comprometido se pueden obtener resultados positivos. El caso de Independiente Rivadavia es un ejemplo reciente de esta dinámica.
Kudelka parece haber reintroducido un elemento esencial en el equipo: la pasión por el juego. La base de su propuesta se centra en un equipo unido, la circulación efectiva del balón y una actitud de esfuerzo constante, como quedó demostrado en la jugada del gol de Juan Ignacio Ramírez.
