Un cántico considerado discriminatorio por la FIFA ha resurgido en estadios de México, reavivando el debate sobre su erradicación y los posibles castigos para la selección anfitriona del próximo Mundial.
Después de unos meses de apariciones esporádicas, un grito coordinado considerado homofóbico por los organismos internacionales ha vuelto a escucharse con fuerza en las gradas de varios estadios de fútbol en México. Este cántico, que los aficionados profieren al unísono cuando el portero rival va a sacar, utiliza la palabra «puto» y se ha convertido en un tema recurrente de sanción para la Federación Mexicana de Fútbol.
La práctica, que se viralizó durante el Mundial de Brasil 2014 y se repitió en Rusia 2018 y Qatar 2022, ha traspasado las fronteras de los torneos internacionales. La FIFA, en asociación con la red Fare Network, tiene previsto desplegar observadores en todos los partidos del Mundial 2026 —que México coorganizará— para detectar cánticos y símbolos discriminatorios.
Las autoridades futbolísticas han luchado durante años contra los abusos en las gradas mediante multas, partidos a puerta cerrada y otras sanciones. México mismo fue sancionado tras el Mundial de Rusia, teniendo que jugar partidos de eliminatoria sin público en el Estadio Azteca, y actualmente tiene una apelación pendiente ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo por un incidente en 2024.
«Se han hecho esfuerzos sostenidos durante años para erradicar este tipo de expresiones, con campañas de concientización y medidas en los estadios, y si bien han habido avances, somos conscientes de que aún persisten episodios aislados», declaró Ivar Sisniega, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol.
Desde la sociedad civil, activistas como Andoni Bello, exjugador en torneos de la Asociación Internacional de Fútbol Gay y Lésbico, han señalado que este tipo de expresiones verbales pueden normalizar la discriminación y escalar a formas de violencia más graves.
Tras un periodo de menor frecuencia, el grito se registró en un amistoso contra Estados Unidos en octubre de 2023 y resurgió con fuerza el mes pasado en el Estadio Azteca durante un partido ante Portugal, y nuevamente en un encuentro de la Copa de Campeones de la Concacaf, donde los árbitros debieron detener el juego en ambas ocasiones.
