El actor y humorista rosarino repasa su trayectoria, desde su infancia en Rosario y su pasión por Central, hasta el desarrollo de su emblemático personaje futbolístico que lo llevó al reconocimiento popular.
El actor y humorista Luis Rubio conversó sobre su vida y carrera en una entrevista para el ciclo «Historias en juego». Nacido en Pavón Arriba y criado en Rosario, Rubio se define como «un marcador central muy limitado, pero expeditivo» en el fútbol, aunque su camino lo llevó hacia las artes escénicas.
Rubio, de 60 años, recordó sus inicios en Rosario, donde desarrolló sus primeros programas y trabajos humorísticos antes de alcanzar mayor reconocimiento con la creación de Éber Ludueña, un personaje de futbolista rústico y aguerrido que se convirtió en su sello distintivo.
«En Rosario me conocen más como Luis Rubio porque he tenido una carrera en la prehistoria de Éber», comentó el artista durante el encuentro en un bar de Buenos Aires. Aunque inicialmente se visualizaba como actor dramático y no como cómico, su carrera tomó un rumbo diferente gracias a este personaje que le abrió puertas y le permitió conocer a diversas personalidades del deporte y el espectáculo.
El rosarino mantiene un fuerte vínculo con Central Córdoba y mencionó entre sus ídolos a Marco Ruben, a quien describió como «un tipo moderado y prudente cuando declara, no es tribunero, no es vendehumo y fue un gran goleador».
Respecto a su formación, Rubio destacó su paso por las clases de Norman Briski, a quien definió como «un gran maestro» y «un excelentísimo maestro» cuyas enseñanzas, aunque intensas, le dejaron una marca profunda.
El actor también compartió detalles de su infancia en Rosario, donde cursó la primaria en Nuestra Señora de Pompeya y la secundaria en el Politécnico. Su padre trabajaba en el ferrocarril y tenía un taller de herrería artística, lo que Rubio interpreta como una herencia artística familiar, aunque en otro rubro.
«Mi viejo era muy histriónico, muy de las anécdotas y un tipo muy animado. Mi vieja era más tranqui. Tengo un perfil más retraído. Uno hereda», reflexionó sobre sus influencias familiares.
