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domingo, abril 26, 2026

Ajuste en el Inti: Argentina se aleja del modelo global de control de calidad

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La eliminación de controles y el recorte presupuestario ponen en riesgo el rol del Inti, en un contexto global que refuerza las normas técnicas.

Mientras el mundo avanza hacia una administración del comercio que cada vez más se apoya en normas técnicas, la Argentina se mueve en sentido inverso. Así lo señala el economista Fernando Peirano, especializado en gestión de la innovación y políticas de ciencia y tecnología, a partir de lo que ocurre en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti).

El desfinanciamiento del Estado venía presionando el funcionamiento del instituto, pero tras la publicación en el Boletín Oficial de una resolución que eliminó más de mil controles de calidad que realiza el organismo, el escenario empeoró. Trabajadores del Inti denunciaron que el gobierno nacional pretende eliminar 1.400 puestos de trabajo, lo que implicaría, según ellos, “la disolución del instituto”.

“Es un serio error la mala transformación del Inti. Ya es un debilitamiento institucional no hacer explícitos los objetivos y los planes. Lo poco que se sabe deja entender criterios que no son los que se usan en el mundo para gestionar y orientar un organismo tecnológico. En consecuencia, el saldo de esta gestión ya se puede anticipar: nos deja una profunda descapitalización, destruye capacidades y deja un sistema empobrecido y fragmentado”, advirtió Peirano, quien fue presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) entre diciembre de 2019 y diciembre de 2023.

El recorte en el Inti se inscribe en un proceso de reducción sostenida de la planta. En diciembre de 2023, el Inti contaba con unos 3.100 trabajadores, pero desde entonces ya perdió cerca de 800. Parte de esa disminución se explica por despidos, retiros voluntarios y la finalización de contratos de monotributistas que nunca fueron prorrogados, a pesar de llevar años trabajando en el organismo. A esto se suma el desfinanciamiento y el congelamiento salarial, que empujaron a muchos trabajadores a buscar otras fuentes de ingreso.

Peirano explicó que la realidad nacional se distancia de las tendencias globales. “El mundo avanza hacia una administración del comercio que cada vez más se apoya en normas técnicas. En la región, el Embrapa y en especial el Inmetro de Brasil han hecho de esta agenda una nueva fortaleza, ya que desarrollan programas de I+D para contar con nuevas técnicas que den cuenta de la calidad y seguridad de sus producciones industriales y agropecuarias. La Argentina y el Inti van a contramano de la tendencia mundial”, apuntó.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial se creó en 1957 para cumplir un rol clave en la articulación entre el sistema científico-tecnológico y el sector productivo. Su tarea abarca funciones de normalización y metrología, promoción de la innovación y asistencia a la industria, además de garantizar la calidad en áreas que van desde alimentos y salud hasta la construcción y la nanoelectrónica. “Sin industria no hay nación y sin base científica no hay innovación. La Argentina está en un proceso de desmantelar una fuente de riqueza que potencia el valor de los recursos naturales y permite construir otros modelos de negocios basados en el conocimiento”, subrayó Peirano.

Un informe del Grupo EPC, dependiente del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti), indica que desde 2023 el Inti sufrió un recorte del 43,4% en términos reales. Tras un ajuste del 32,1% en 2025 y la subejecución de su presupuesto, se proyecta para este año una nueva caída real del 6,5%. Si se considera el crédito disponible, el deterioro es aún mayor: una baja del 52,1% en tres años, lo que ubica al organismo más de un 20% por debajo de los niveles de financiamiento de 2007 y un 62,6% por debajo de su pico en 2016. El informe también destaca que la planta de personal se redujo un 25,7% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. De concretarse los despidos inicialmente previstos, el Inti perdería el 48,1% de su dotación en ese período, quedando incluso por debajo de los niveles que tenía en la década de 1980.

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