Un equipo de la Universidad Yonsei, en Corea del Sur, creó una piel electrónica capaz de detectar presión y temperatura de forma simultánea, un avance clave para prótesis, robótica y realidad virtual.
Científicos de la Universidad Yonsei, en Corea del Sur, desarrollaron una “piel artificial” capaz de percibir simultáneamente el contacto físico y la temperatura, una combinación que en el cuerpo humano ocurre de manera natural pero que lograrlo en ingeniería era un gran desafío. El estudio, publicado en Nature Electronics, presenta un dispositivo capaz de codificar información táctil y térmica mediante señales eléctricas similares a los impulsos nerviosos.
El logro técnico fue separar con precisión ambos tipos de estímulos, evitando interferencias que durante años limitaron el desarrollo, explican desde la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Considerando las funciones sensoriales de la piel humana, la piel electrónica debe detectar elementos como presión, tensión, humedad y temperatura.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, los científicos surcoreanos explicaron que, hasta ahora, se habían desarrollado sensores que medían un único estímulo y su integración en una plataforma, pero que, dada la importancia de la detección multisensorial, en particular de la presión y la temperatura, realizaron una investigación centrada en combinar varios mecanismos de detección y desacoplar eficazmente las señales.
Por otro lado, desde la UNQ mencionan una investigación que da un paso más: sistemas capaces no solo de sentir, sino de interpretar. Se trata de pieles artificiales que pueden diferenciar materiales, reconocer patrones de contacto e identificar interacciones con el entorno. Además, los estudios en esta área lograron nuevos materiales inteligentes.
Proyectos recientes como “Bio-Skin” integran sensores de fuerza, temperatura y movimiento en una misma estructura flexible, con capacidad de detectar desde una presión leve hasta el deslizamiento de un dedo. El objetivo de los desarrollos de piel electrónica ya no es imitar un solo sentido, sino recrear la complejidad de la piel humana.
Se avanza hacia dispositivos multifuncionales que puedan integrarse en prótesis, robots e incluso plataformas de realidad virtual. Asimismo, aún falta resolver uno de los grandes desafíos: llevar estas tecnologías del laboratorio a aplicaciones reales, con costos y durabilidad viables. Destacan desde la UNQ que, en medicina, estos desarrollos podrían transformar las prótesis en extensiones verdaderamente sensoriales del cuerpo. En robótica, permitirían interacciones más seguras y precisas con humanos. En tecnología inmersiva, abren la puerta a experiencias donde el tacto es parte del lenguaje digital.
