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martes, mayo 12, 2026

Aumentaron los casos de meningitis por encima de lo esperado y piden reforzar la vacunación

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En las últimas semanas, los casos de meningitis en Argentina superaron la mediana histórica, según el Boletín Epidemiológico Nacional. Las autoridades sanitarias instan a fortalecer la cobertura de vacunación, especialmente en niños y adolescentes.

La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, fundamentales para la protección del sistema nervioso central. Puede ser causada por distintos agentes, como virus, bacterias, hongos o parásitos, aunque las formas bacterianas son las más severas y generan mayor preocupación sanitaria. Estas infecciones pueden progresar rápidamente y provocar complicaciones graves, incluyendo daño neurológico permanente y muerte, especialmente en los grupos más vulnerables.

Los síntomas suelen aparecer de forma repentina e incluyen fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello, sensibilidad a la luz, náuseas, vómitos y alteraciones del estado mental. El mayor problema es que los primeros síntomas son comunes a otras afecciones, lo que retrasa el tratamiento y aumenta el riesgo, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas. En bebés y recién nacidos, los signos pueden ser menos específicos: irritabilidad, llanto persistente, somnolencia, rechazo al alimento o fontanelas abultadas.

“Reconocer estos signos y consultar de forma precoz es clave para iniciar el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de secuelas”, explica Enrique Casanueva (M.N. 55.133), infectólogo pediatra y jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral.

En las últimas semanas, los casos de meningitis en Argentina se ubicaron por encima de lo esperado, según el Boletín Epidemiológico Nacional. En lo que va de 2026 se registraron 172 casos, por encima de la mediana de 152 casos acumulados a la misma semana epidemiológica del período 2022–2025. En paralelo, la provincia de Salta confirmó 8 casos de distintas etiologías, lo que refuerza la necesidad de sostener la vigilancia epidemiológica.

Dentro de las meningitis bacterianas, el meningococo (Neisseria meningitidis) es uno de los principales agentes asociados a cuadros graves y fatales. Existen serogrupos A, B, C, W e Y, cuya circulación varía según la región. La enfermedad meningocócica invasiva presenta mayor incidencia en los primeros años de vida, especialmente en menores de un año, y se mantiene elevada hasta los 5 años. Tiene una letalidad estimada del 10% al 15%, y hasta un 20% de los sobrevivientes pueden desarrollar secuelas permanentes como pérdida auditiva, dificultades cognitivas o trastornos neurológicos.

“Más allá de su baja frecuencia, la gravedad radica en que puede ser aguda y fulminante en niños previamente sanos”, señala el especialista. Si bien en América Latina las tasas reportadas son bajas (incidencias de hasta 1,8 casos por cada 100.000 habitantes), la Organización Panamericana de la Salud advierte que la carga real podría estar subestimada debido a limitaciones en los sistemas de notificación.

En este contexto, la vacunación se posiciona como la herramienta más eficaz para prevenir las formas más graves de meningitis. En Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación incluye vacunas contra meningococo (Neisseria meningitidis), neumococo (Streptococcus pneumoniae) y Haemophilus influenzae tipo b. La vacuna meningocócica conjugada tetravalente protege contra los serogrupos A, C, Y y W, y se aplica desde edades tempranas.

“La vacunación oportuna permite proteger a quien recibe la dosis y reducir la transmisión entre contactos cercanos. En el caso del meningococo, los adolescentes y adultos jóvenes presentan las tasas más altas de portación”, advierte Casanueva. Sin embargo, la cobertura de vacunación, aunque alta en los primeros meses de vida, tiende a disminuir: en Argentina, la primera dosis a los 3 meses alcanza el 83,5%, pero el refuerzo a los 15 meses desciende al 72,9% y la dosis única a los 11 años cae al 51,9%. Esta caída es relevante en la adolescencia, donde aumentan los contextos de convivencia cercana y el riesgo de transmisión.

“Hace años que trabajamos para derribar la idea de que la vacunación es solo para la infancia. A lo largo de toda la vida, mantener el calendario al día es clave para prevenir enfermedades graves”, concluye el especialista.

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