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sábado, marzo 21, 2026

Arranca el operativo clamor en el PRO para que Mauricio Macri juegue en 2027

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“Mauricio Macri es el mejor candidato a presidente”. La legisladora Laura Alonso lo dijo sin dudar. Otros lo susurran en voz baja. Pero lo cierto es que en el PRO hay un consenso amplio acerca de que, para el año que viene, el expresidente debería colocarse como una figura electoral y dejar de lado la mentoría política que viene experimentando desde que se bajó de la carrera presidencial en 2023.

En este marco, la idea de llevar un outsider como candidato no es nada sencilla. Los dos primeros nombres que sonaron en el mundo amarillo ya fueron descartados, básicamente porque se trata de dos empresarios que no están hoy con ganas de saltar a la política: el banquero y expresidente de River Jorge Brito y el dueño de Mercado Libre, Marcos Galperin. Este último, muy identificado con el mundo libertario en redes sociales.

Con todo, en el macrismo, donde siempre miden todo, aseguran que hay sondeos de opinión pública que mostraron una mejora en la imagen del expresidente. Incluso hay quienes hacen cálculos y afirman que Macri arrancaría con un piso de dos dígitos. Ese dato contrasta con lo que repiten en Casa Rosada: que el líder del PRO no superaría el 5% de los votos si se presentara.

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De todas formas, especulaciones aparte, para el PRO sería natural que Macri se pruebe de nuevo. Ante sus íntimos aún razona que hubiera podido ganar en 2023 si decidía competir, ya que hubiera ganado la interna y, tal vez, hubiera acordado con Javier Milei para jugar juntos.

Pasado aparte, la actualidad personal y política del expresidente es bien distinta a la de hace dos años atrás. Por empezar, una pieza clave para desistir de competir fue su familia, en especial su hija menor, Antonia –quien hoy ya es una adolescente– y su entonces mujer, Juliana Awada, quienes preferían no volver a Casa Rosada.

Por otro lado, aunque no lo dice a viva voz, siente que le quedó una deuda política en no haber podido reelegir y que muchas de las reformas que proponía quedaron truncas hasta la llegada de los libertarios.

El escenario está abierto. También es cierto que a Macri le fascina viajar por el mundo, ver fútbol y tener una libertad que, de llegar a volver a Balcarce 50, se terminaría automáticamente.

El jueves en Parque Norte no cerró la puerta como en otras oportunidades: “No somos un paso atrás, somos el próximo paso, el que consolida lo que se logró”. Claro, no ahondó en qué –y quién– daría ese próximo paso.

Muchos dirigentes se entusiasmaron. Pero hoy en la cabeza de Macri hay dos prioridades: la primera es seguir fortaleciendo el PRO y acompañar leyes que sirvan para la gobernabilidad y para mejorar la economía; y en segundo lugar, sostener la Ciudad en 2027, así como los territorios donde hoy gobierna el PRO. En este segundo caso, al igual que en 2025, podría incluir un acuerdo con LLA.

Rápido de reflejos, ayer Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO en Diputados, adelantó que el partido amarillo apoyará a Diego Santilli, el ministro del Interior, para competir por la gobernación bonaerense en un acuerdo con los libertarios, como el año pasado.

Sabor, el nuevo armador territorial amarillo

Si hay un tema que históricamente le costó mucho al PRO fue el armado territorial en el interior del país. En ese marco, tras el relanzamiento del jueves, el expresidente eligió al secretario de Gobierno porteño, Ezequiel Sabor, como el flamante encargado de un tema sensible que, además, ha sido objeto de críticas internas: la expansión territorial con dirigentes amarillos por todo el país.

Histórico dirigente del PRO desde que comenzó en el área de Trabajo en el primer gobierno de la Ciudad de Mauricio Macri, Sabor hoy es el secretario de Gobierno y Vinculación Ciudadana de Jorge Macri y desde allí comenzó a cimentar su poder con los comuneros y en el trabajo, justamente, territorial de CABA.

En ese contexto, Sabor asumirá ahora un nuevo desafío: recorrer el país para que el PRO crezca, un pedido de la cúpula dirigencial del partido. No estará solo, habrá otros amarillos que lo ayudarán, en especial su amigo Ezequiel Jarvis, más varios legisladores y dirigentes para esa tarea.

Con esta decisión, el PRO retoma la arquitectura federal, pero con un nuevo elenco que reporta directamente a los primos Macri. Hace una década, quienes tuvieron esa misión fueron Emilio Monzó y Sebastián García de Luca.

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