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lunes, marzo 23, 2026

Desde la Tribuna: Y un día Newells ganó. El otoño deberá esperar

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No fue fácil. No será fácil. El dicho popular dice que la esperanza es lo último que se pierde, pero algo de fundamento hay que ofrecerle a ese credo. Y algo apareció. Poco. Apenas. Sólo marcas que hay que desarrollar

Expectativa. Tensión. Alivio. Bálsamo. Esperanza. Esos fueron algunos de los sentimientos que atravesó el pueblo leproso el domingo último.

No fue fácil. No será fácil. El dicho popular dice que la esperanza es lo último que se pierde, pero algo de fundamento hay que ofrecerle a ese credo.

Y algo apareció. Poco. Apenas. Sólo marcas que hay que desarrollar.

La decisión de Frank Darío Kudelka de elaborar una estrategia de juego. Y para eso algo hay saber, nos guste o no. El conocimiento del juego es vital tanto como la capacidad técnica de los jugadores.

Diseñar un medio campo con Jerónimo Gómez Mattar (17 años), Luca Regiardo (19 años) y Facundo Guch (19 años) es una apuesta, con una gran dosis de coraje, a futuro, a intentar jugar y a recuperar la historia. Una etapa de transición que requiere una paciencia enorme.

El aspecto anímico y físico es un tema clave a potenciar. Cuando en el minuto 6, a instancias del VAR, se anuló el gol a Walter Mazzantti el equipo intento rebelarse, mostro sus limitaciones e inexorablemente se deprimió.

La sensación en ese primer tiempo es que no había caso, que nada era posible.

Sin embargo, en la segunda parte fue otra cosa. Es como que Kudelka les haya dicho: “Jueguen que es el camino más corto para ganar”.

El equipo jugó. Al menos lo intento en un clima adverso. Con paciencia armo algunas jugadas por demás de interesantes. Y la del gol, claro, a escasos minutos del final.

Con todo, un aspecto a revisar, urgente, es como defiende Newell’s. Mal, por momentos muy mal.

Ninguno de los marcadores centrales ofrece garantías mínimas. ¿Y Ian Glavinovich?

Williams Barlasina es mejor arquero, a excepción Keylor Navas, de todos los que pasaron en el último tiempo por Newell’s.

Jeronimo Russo demostró que no es necesario buscar un marcador izquierdo, con sus limitaciones y falta de experiencia es, por lejos, lo mejor hay.

Es muy cierto e importante (importantísimo diría) los aportes de Matías Cóccaro, Walter Núñez y sobre todo de Mazzantti.

Pero, leprosas y leprosos, repasen los nombres propios. Hay que volver a la fuente. Con coraje y con paciencia.

Siempre fue más fácil destruir que construir. Y en Newell’s hace más de una década que se construye poco y nada.

Con los ojos radiantes de esperanzas dispuestos a desafiar todas las tempestades.

Desmintiendo al calendario, el otoño a Newell’s no llegó.

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