No había bombos, ni cánticos, ni banderas: apenas un cartel de dimensiones caseras, probablemente escrito con fibrones, que decía: “Familia LeonesFC”. Los hinchas del club benjamín de la AFA acomodados en lo más alto de la tribuna de tablones, la que le da la espalda a la calle Gálvez, festejaron el triunfo apretando los puños, los hombres abrazándose tibiamente entre ellos, las mujeres tratando de combatir el calor infernal haciéndose aire con abanicos, sin desenfreno, sin locuras. Y hacia ellos fueron los futbolistas de Leones FC a ofrendarles el triunfo, a celebrar con ellos la primera victoria resonante en la historia del club fundado por la familia Messi: habían vencido a Central Córdoba en el Gabino Sosa, el mítico estadio del Matador de Tablada . Si es cierto, como quizás exageran algunos, que ayer estaba naciendo un nuevo clásico, la historia y las estadísticas ya tienen grabado a fuego a su primer vencedor.
En el escalón más alto de esos tablones estaba Jorge Messi. Había visto el partido rodeado por unas 150 personas. Desde las plateas de enfrente alguien le gritó: “Comprate una hinchada”. El padre del mejor jugador de la historia no debe haber escuchado: estaba ocupado enviando guiños a los jugadores de su equipo, ayer vestidos de blanco.
Desde el punto de vista del juego, el triunfo de Leones FC se explica con cierta facilidad: en un partido ordinario, donde el mayor compromiso era del Charrúa, el equipo de Alvear acertó una de las pocas ocasiones que tuvo y así, con poco, se aseguró los tres puntos. El equipo local no hizo nada o casi nada para ganar el partido y lo perdió por un zapatazo fuera de contexto de Alejo Fernández que se estrelló en el travesaño, rebotó en el arquero Giroldi y se metió en el arco.
Clima de partido importante en el Gabino Sosa
El Gabino Sosa desbordaba. Es que la gente del Charrúa viene de una gran frustración el año pasado, cuando ni siquiera con un equipazo pudieron subir de categoría, y necesita de alegrías. “Hace mucho no venía tanta gente”, comentó un plateísta cuando el partido apenas comenzaba. Otro acotó: “Ojalá ganemos. La última vez que fuimos tantos, perdimos con Español y nos quedamos afuera de todo”.
El sector de plateas comenzó a llenarse temprano, cuando los jugadores hacían el precalentamiento. La gente de la popular llegó sobre la hora por la calle Virasoro, con el folclore que Leones FC todavía no tiene. Cuando todos se acomodaron, la tribuna lucía como en sus mejores días, con el azul y rojo decorando cada centímetro del Gabino.
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Central Córdoba no hizo nada para ganar
Había, por qué no, clima de partido especial. Aunque no tenga historia, y aunque Central Córdoba tenga rivales históricos de esos que convierten a un partido en un asunto futbolísticamente serio, al fin y al cabo enfrente estaba el equipo de los Messi. Se percibía en el aire que para los charrúas era distinto. Faltaba que el equipo estuviera a la altura de tanta expectativa.
No ocurrió. Todavía muy lejos del rendimiento del primer semestre de 2025, aquel del que habló hasta la prensa porteña, no marcó diferencias. Nadie podría decir ahora que la derrota haya sido injusta.
Matías y Jorge Messi, Ignacio Boero y los hinchas
Quizás lo más relevante de la tarde hayan sido algunas presencias. La del jefe de la familia Messi, desde ya (y hay que sumarle la de Matías, el presidente de Leones FC). Y la del presidente de Newell’s, Ignacio Boero, quien llegó acompañado por su par de Central Córdoba, Omar Vicente. Boero se acomodó inicialmente en una platea, pero Vicente regresó a buscarlo y juntos caminaron por afuera del estadio hasta las tribunas donde estaban los nóveles hinchas de Leones FC. Allí hubo un breve saludo entre Messi y Boero, apurado por el comienzo del partido.
La presencia más destacada, sin embargo, fue la de los hinchas de Central Córdoba en cada rincón del Gabino Sosa, y los de Leones FC en un sector de la popular. Los primeros se fueron rumiando bronca, fastidiados, infelices. Los del equipo de los Messi, sin bombos, cánticos ni banderas, guardaron el cartel escrito con fibrones dos horas antes del partido y abandonaron el estadio con una sonrisa enorme. Habían visto ganar a Leones FC un partido con clima de choque con historia, aunque haya sido la primera vez que se enfrentaban.
