La plataforma de streaming incorpora un film que explora la etapa formativa de la banda, centrándose en la amistad de sus miembros y la figura del guitarrista Hillel Slovak.
La plataforma de streaming Netflix ha sumado a su catálogo el documental The Rise of the Red Hot Chili Peppers: Our Brother, Hillel (El ascenso de los Red Hot Chili Peppers: Nuestro hermano, Hillel). La producción se adentra en los años formativos del grupo californiano, previos a su consagración internacional.
Ambientado en la California de fines de los años 70 y principios de los 80, el film reconstruye el contexto en el que Anthony Kiedis y Michael Balzary (Flea) transitaron una juventud errática. La figura central es el guitarrista Hillel Slovak, cuyo talento y sensibilidad introdujo a sus amigos en el camino de la música.
El documental dedica una parte importante de su metraje a la etapa previa a la formación oficial de los Red Hot Chili Peppers. A través de material de archivo y testimonios actuales, se repasan proyectos iniciales como Anthym y What Is This, donde Flea comenzó a tocar el bajo y Kiedis descubrió el rap.
La formación que daría origen a la banda se completó hacia 1982 con el baterista Jack Irons. Sin embargo, el eje narrativo no está puesto únicamente en la evolución musical, sino también en las relaciones personales y el progresivo deterioro marcado por el consumo de drogas. El film aborda con franqueza los excesos de sus protagonistas, en especial la adicción a la heroína que afectó a Kiedis y a Slovak.
La muerte del guitarrista Hillel Slovak en 1988, a causa de una sobredosis, funciona como punto de inflexión y cierre emocional del relato. Para entonces, la banda ya contaba con varios discos y giras internacionales, pero aún no había alcanzado la masividad de los años 90. El documental subraya que Slovak fue una figura central en la gestación del grupo, pero no llegó a ver su éxito global.
Con testimonios de los miembros, particularmente conmovedores de Flea, la película se centra en la nostalgia y el duelo. La posterior incorporación de John Frusciante y el inicio de una nueva etapa quedan esbozados como epílogo.
Dirigido por Ben Feldman y con producción de Marc D’Agostino, el film se distingue por evitar un tono celebratorio para enfocarse en la dimensión emocional y personal de una banda que, con más de cuatro décadas de trayectoria, sigue encontrando en sus orígenes una parte fundamental de su identidad.
