La Asociación Rosarina de Anestesia, Analgesia y Reanimación se refirió al caso de un médico fallecido en Buenos Aires, subrayando la importancia de la trazabilidad de fármacos y el soporte a los profesionales de la salud.
El fallecimiento por sobredosis del anestesiólogo Alejandro Zalazar, de 29 años, generó impacto a nivel nacional. La investigación determinó que las sustancias involucradas, fentanilo y propofol, junto con una bomba de infusión, fueron sustraídas de un hospital de Buenos Aires. Desde la Asociación Rosarina de Anestesia, Analgesia y Reanimación (ARA) analizan el episodio como un llamado de atención sobre dos ejes centrales: el acompañamiento al personal médico y el control estricto de ciertos fármacos.
«Esos ejes evitan una tragedia como esta», afirmó el médico anestesiólogo Bruno Di Mónaco, secretario de Recursos Humanos de ARA, en diálogo con La Capital. El profesional explicó que la incidencia de consumo problemático de sustancias es similar en la población general y en la médica, pero recalcó que especialidades como la anestesiología tienen exposición a drogas más potentes.
Di Mónaco hizo hincapié en no banalizar el caso, señalando que la adicción es una enfermedad. «Una adicción no es una anécdota ni un desvío moral: es una patología que afecta a toda la sociedad y los médicos no son la excepción», expresó.
En relación a los controles, el médico mencionó que en Rosario existe un fuerte sistema de trazabilidad de drogas hospitalarias, especialmente anestésicas y psiquiátricas, y que desde ARA realizan testeo aleatorio de opioides. Sin embargo, destacó que la contención profesional es el primer paso preventivo.
En la provincia de Santa Fe se han registrado incidentes relacionados con el control de estos fármacos. En agosto de 2025, el Ministerio de Salud provincial abrió un sumario por la desaparición de 68 ampollas de fentanilo en el Hospital Iturraspe de la capital. Además, en diciembre del mismo año, cuatro empleados del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) fueron condenados por el robo sistemático de medicamentos e insumos.
Di Mónaco señaló que un sistema de salud moderno debe garantizar tanto la seguridad del paciente como la de los equipos de salud, incluyendo el bienestar mental. En este sentido, informó que ARA cuenta en Rosario con un equipo dedicado a protocolos de bienestar profesional y acompañamiento psicológico para anestesiólogos, que incluye un canal de denuncia anónima.
«Queremos que (el personal médico) venga a buscar ayuda, que no se llegue a un caso extremo», aseguró el profesional, quien finalmente transmitió un mensaje de tranquilidad a la población respecto a los sistemas de control vigentes en el ámbito de la salud.
