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jueves, abril 30, 2026

Despidos en el Servicio Meteorológico Nacional: dos estaciones en Santa Fe perdieron personal

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Las estaciones de Sauce Viejo y Ceres operan al límite tras los recortes de personal dispuestos por el Gobierno nacional en abril. La reducción de observadores afecta servicios clave para la aviación, el agro y la alerta temprana.

La situación en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) es frágil tras los 140 despidos ejecutados por el Gobierno nacional a mediados de abril. Santa Fe no quedó al margen: las estaciones de Sauce Viejo y Ceres perdieron personal y debieron recortar funciones, lo que impacta en diversos servicios que se brindaban con normalidad hasta hace dos semanas.

El SMN tiene siete estaciones en la provincia: Rosario, Sauce Viejo/Santa Fe, Venado Tuerto, Rafaela, Ceres, Sunchales y Reconquista. En esta tanda de cesantías, alrededor de 50 estaciones en todo el país fueron afectadas, incluyendo las de Ushuaia y La Quiaca.

En Ceres, de seis observadores meteorológicos que había hasta abril, dos fueron despedidos. En Sauce Viejo, un observador fue cesanteado y ahora quedan apenas cinco personas. Esto derivó en que la estación de Sauce Viejo ya no pueda proporcionar datos nocturnos, lo que afecta especialmente a vuelos sanitarios y otros servicios aeronáuticos que requieren información permanente.

Además de los pronósticos para la ciudadanía, el SMN aporta reportes para el sector agropecuario, alertas para Protección Civil y datos para la emisión de certificados de seguros ante fenómenos como el granizo. Las estaciones también colaboran con el Sistema de Alerta Temprana (SAT) y generan estadísticas climáticas para infraestructura y actividades productivas.

Distintos gobiernos nacionales estimaron que el SMN necesita un piso de 1200 personas para funcionar correctamente. Con los recortes, la planta quedaría en unas 600 personas para fin de año. Los trabajadores actuales están sobrexigidos, cubriendo el doble de horas y tareas que deberían realizar varias personas. Los pronósticos se hacen para zonas cada vez más grandes y los alertas de último momento no pueden abordarse con la urgencia necesaria.

Las estaciones deben registrar datos las 24 horas, los 365 días del año, cada hora. Menos observaciones derivan en peores representaciones atmosféricas y pronósticos de menor calidad. Entre los servicios afectados se incluyen reportes agropecuarios (como los vinculados al traslado de algodón) y oficios para seguros que podrían tardar hasta dos años en emitirse.

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